Los Versos de Koo.


I
Narciso desfallece
Y espera que el agua estanque
Para reconocerse
Ya hombre, ya viejo

II
La diosa, desnuda y blanca
Se enfurece en el agua
Acteón, el que profana
Es soñado como siervo
Y sus perros lo devoran
Dicen que en un peñasco
De Arcadia, lo han visto
De bronce, mitad ciervo
Mitad hombre, mitad

III
Orestes, casi niño
Empuña la luna
Con hilos bermejos;
Y divide con ella
Los cuerpos sin rostro
De su madre y de Egisto

IV
Como una mueca, el pie
Breve, corre entre las ramas.
En el borde los ropajes de hielo
Desenfundan un cuerpo en el agua.
Castalia ya es una fuente
Y su réplica de mármol
Responde al enojo de Apolo

V
Los huesos leves de la ninfa
Descansan en la piedra
Su voz, resuena en el páramo
Sin verbo, sin tiempo, sin prisa

VI
El ave de presa
Comió de las entrañas de Prometeo
Y lo martirizó
Hasta el fin de los tiempos
Luego, voló hasta el cielo del padre

VII
Un jabalí
Clavó en Adonis
Su blanca mordedura.
Desde entonces
Las rosas de Chipre
Son rojas

VIII
De su sangre
Brotó una Anémona,
Flor que Dios olvidó
Y no tuvo en el Paraíso



© Hanna Ludwig
Chile, 1996